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Tibet en cuerpo y alma

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Cuanto a experiencias después de mi viaje al Tibet, un lugar donde respire la verdadera paz, alejado de todo lo que habitualmente nosotros los occidentales estamos acostumbrados a ver diariamente y más yo, un madrileño que vive en pleno paseo de la castellana donde las luces y el ruido es constante. 

El porque de mi viaje.

Llevo unos cuantos años que debido al estrés continuo que producía mi trabajo acabé apuntándome a yoga, algo que a día de hoy es algo fundamental en mi vida, no sabría vivir si realizar mis cuatro clases semanales. 

Gracias a esto conocí gente metida en el mundo del budismo, gente que buscaba la paz y estaba en continua sintonía con el universo, entre mis dos compañeras Juana y María decidimos realizar este inolvidable viaje al lugar con más paz del mundo, el Tibet.

Ruedas de oración

Hospedaje

Lugar reclamado por china, cuna del budismo, nos hospedamos cerca del principal palacio donde habita el dalai lama, llamado “Palacio De Potala”. 

En este lugar no habían coches, la gente utilizaba ropa totalmente tibetana, lo extraño era ir con vaqueros y camisa así que lo primero que hicimos fue conseguir unos trajes tradicionales, con ellos pudimos acceder a los templos donde los monjes meditaban, un suave aroma a incienso y un silencio conseguía que la gente encontrara la absoluta paz, únicamente se escuchaba el murmullo del viento y pequeño riachuelo. 

Palacio de potala

Experiencia

Durante todo el viaje nos acompañaron diferentes guías que nos mostraron los fantásticos paisajes y conseguimos conectar con la naturaleza, fue una semana mágica, perdí la noción del tiempo, olvidé todo lo material no pensaba en ningún momento que ropa ponerme o si mis pantalones combinaban con mis zapatos, creo que toda persona que ame la naturaleza, la tranquilidad y encontrar la paz interior debe visitar este lugar al menos una vez en la vida, respirarás un aire puro desde el punto mas alto de la tierra  y olvidarás cualquier tipo de problema. 

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