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El Rey León

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Buenas tardes amigos de Nomada Viajero mi nombre es Ángela y en este post voy a contaros la gran experiencia que tuve en el año 2011 cuando decidí ir de viaje a África de vacaciones en busca del Rey León.

Cuando lo comenté en una comida familiar en una navidad todo parecía una locura. Siempre vi que viajar a África era una utopía y siempre sonaba a fantasía eso de ver el amanecer en la sabana africana, pero finalmente entre yo y mis primos nos decidimos a lanzarnos a la aventura y preparamos el viaje. Hasta el día que me vi en el aeropuerto todavía no me lo acababa de creer y no podía evitar esas palpitaciones en mi corazón por los nervios.

Contratamos una agencia local de safaris con un guía autóctono llamado Kenny, al que estaremos eternamente agradecidos ya que no se separó de nosotros en todo el tiempo y nos maravilló mostrándonos rincones que superan los famosos reportajes fotográficos que siempre vimos en Internet o revistas.

Preparación de la Ruta.

Decidimos realizar la siguiente ruta:

El primer día llegaríamos a Nariobi (Kenia) para ver el Masai Tara. Pasaríamos a recorrer la frontera a Tanzania para ver los diferentes Lagos (Manyara, Eyasi, Victoria) , Serengueti y Ngorongoro. Para acabar nuestra ruta en Arusha donde cogeríamos un avión hacia Zanzibar.

Inicio del viaje

Por fin llegó el gran día salimos desde Madrid haciendo escala en Londres hasta llegar a Nairobi.

Allí nos encontramos con Kenny que nos llevó a comprar provisiones a un supermercado e iniciamos la gran tarea de salir de Nairobi. Una ciudad muy ruidosa y sobre-poblada.

Kenny conducía un 4×4 cargando con nuestras mochilas. Debido a que cada día íbamos a dormir en diferentes campings con servicios mínimos pero nosotros la mar de felices de estar en la autentica sabana africana.

Masai Mara

El Masai Mara ocupa un área de 1510 KM².

Allí pudimos ver autenticas especies africanas en su hábitat, encima tuvimos la suerte de coincidir con la época en la que miles de nyus y cebras estaban migrando hacia el Masai Mara, buscando pastos frescos para luego regresar en los próximos meses.

Manada de cebras migrantes

Camping Masai

Pasamos un día en medio de la reserva natural durmiendo en un camping de Masais que eran como ángeles de la guardia, no se separaban de ti en ningún momento protegiéndote de cualquier peligro, me sentí bastante incomoda ya que parecía mi sombra.

Tribu masai

Nos sentíamos como en un documental del National Geographic era increíble todo. Salimos temprano pero no sin antes de ver el amanecer, que maravilla tengo fotos pero por muy buena que sea la cámara no es capaz de plasmar esa imagen con suficiente calidad como estar viéndolo con tus propios ojos. Más tarde salimos del camping y fuimos a visitar una de las aldeas masai cercanas. Disfrutando de la compañía de estas personas curioseando su entorno, sus casas, animales y su modo de vida, tuvimos la suerte de ver una danza autentica masai.

Kenny nos subió al 4×4 cogimos carretera y antes de llegar a la reserva ya habíamos visto preciosas aves, cebras jirafas y a babuinos. Todo esto era maravilloso y aun no habíamos visto nada para lo que se avecinaba.

Llegada a la reserva

All llegar a la reserva grandes manadas de cebras, jirafas, gacelas, nyus pasaban una tras otra, en el fondo en una roca vimos nuestra primera leona, mirando a las manadas como nosotros eligiendo menú en el burger king. Nos quedamos totalmente embobados, con esa imagen.

Que maravilla, esto hay que verlo por muchos espacios naturales en que nos muestren en los safaris en España, no se parece absolutamente en nada, un safari en España es un 1% de lo que se observa aquí por mucho que se esfuercen en recrear el hábitat natural de los animales.

Elefantes, cebras que maravilla. Yo miraba a mis compañeros y con una mirada nos decíamos un instintivo “estas viendo lo mismo que yo”.

Algunas imágenes de la sabana africana.

Volvimos al coche para ir a buscar al Rey de la selva.

El animal que siempre más había despertado ese amor por la naturaleza en mi, tal vez la película de Disney tenga gran culpa de que siempre haya sentido una devoción por el León.

Dos grandes leones machos con una melena totalmente perfecta estaban revolcados en el suelo. Pero por mucho que esperábamos no se movían de ninguna de las maneras, que ¡animal mas vago! para que luego digan de los perros.

Pero que maravilla, también tuvimos la oportunidad de observar a 3 jóvenes guepardos corriendo como balas.

Recorrimos el famoso río Mara pudiendo observar a los hipopótamos y enormes cocodrilos saliendo a la superficie.

Que maravilla que nervios durante todo el viaje las piernas temblando los 7 días que estuvimos.

El bostezo del león

Acabamos la cena que nos prepararon y bajo un cielo estrellado como jamás hemos vuelto a ver desde entonces.

No podíamos dejar de pensar en todo lo que nos estaba pasando. Nuestras caras eran la descripción gráfica de la felicidad.

La noche estaba siendo muy divertida hasta que se hizo un silencio profundo. Kenny apuntó con la linterna a la nada y nos dijo “tranquilos que son hienas”. Lo dijo como si nada, nosotros temblando mirándonos con una cara de miedo unos a otros y al alumbrar cada uno con nuestra linterna.

Allí estaban ellas, con sus ojos verdes cual chicos del maíz. Vinieron atraídas por el olor de la comida y buscaban entre los restos.

Que noche mas mala no pegamos ojo hasta casi las 5 de la mañana. Pero el rey de la sabana se encargó de despertarnos al amanecer con un fuerte rugido cual gallo.

No dormimos apenas pero que experiencia estábamos teniendo. A la mañana madrugamos para ir bien temprano al safari antes de que amaneciese. Ya que es la hora optima para ver a los animales.

Allí tuvimos la suerte de ver nuestra primera manada de leones.

Pasamos horas y horas delante de estos animales haciendo miles de fotos. Verlos desde tan cerca no solo es impresionante sino que te deja atónito de por vida.

Adiós Kenia, hola Tanzania

Dejamos la frontera de Kenia y cruzamos a la peligrosa frontera con Tanzania. Allí nos sellaron el pasaporte y pagamos un importe por el visado, muchos billetes y miradas intimadoras, no veíamos turistas créanme que sentí mas miedo allí que delante de las fieras.

Una vez pasamos la frontera pusimos rumbo a los lagos y una versión totalmente de África nos esperaba.

En otro post seguiré contando mi experiencia africana.

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